A veces una herencia puede parecer un regalo, pero ese regalo puede venir envenenado. Detrás de una vivienda, una cuenta bancaria o una empresa familiar puede haber préstamos, avales, deudas tributarias, litigios pendientes o un conflicto entre herederos que convierta la sucesión en una fuente de problemas.
En ese contexto, la gran pregunta no es solo qué corresponde a cada uno, sino qué conviene hacer: aceptar la herencia, aceptarla a beneficio de inventario o renunciar a una herencia. Y, además, antes de decidir, hay que tener presente una cuestión decisiva: no es lo mismo una sucesión sujeta al Derecho civil común que una sometida al Derecho Civil de Galicia.
Índice de Contenido
- Qué opciones tiene un heredero ante una herencia conflictiva
- Cuándo conviene renunciar a una herencia
- Si renuncio, ¿a quién pasa mi parte?
- Diferencias entre Derecho civil común y Derecho Civil de Galicia
- Consecuencias fiscales de aceptar o renunciar
- Errores frecuentes en herencias conflictivas
1. Qué opciones tiene un heredero ante una herencia conflictiva
Cuando una persona es llamada a una herencia, en términos generales tiene tres opciones: aceptar pura y simplemente, aceptar a beneficio de inventario o renunciar.
Aceptación pura y simple
La aceptación pura y simple implica que el heredero asume la herencia sin la protección especial del beneficio de inventario. Esto significa que, si existen deudas, cargas o responsabilidades pendientes, la posición del heredero puede verse comprometida más allá del valor de los bienes heredados.
Además, conviene recordar que la aceptación no siempre es expresa. En ocasiones puede producirse de forma tácita, por ejemplo, cuando el llamado a heredar realiza actos que solo podría llevar a cabo quien actúa ya como heredero. Por eso, en las herencias conflictivas, moverse deprisa o firmar sin revisar antes toda la documentación puede ser un error.
Aceptación a beneficio de inventario
La aceptación a beneficio de inventario es, en muchas ocasiones, la opción más prudente cuando existen dudas sobre el patrimonio hereditario. Permite al heredero mantener separados su patrimonio personal y el hereditario, limitando su responsabilidad por las deudas de la herencia hasta donde alcancen los bienes heredados.
En la práctica, esta vía suele ser especialmente recomendable cuando no está claro si el causante dejó préstamos, avales, obligaciones fiscales pendientes o litigios en curso.
Renuncia de la herencia
La renuncia de la herencia supone que el llamado a heredar decide no adquirir la condición de heredero. Es una opción válida y, en determinados supuestos, recomendable, pero debe plantearse con cuidado.
Por eso, antes de renunciar a una herencia, conviene analizar no solo si la herencia interesa o no, sino también qué pasará con la parte renunciada, qué régimen civil resulta aplicable y cuáles pueden ser las consecuencias fiscales de la operación.
2. Cuándo conviene renunciar a una herencia
Renunciar a una herencia suele tener sentido cuando aceptar implica asumir más riesgos que beneficios.
Cuando las deudas superan claramente al activo
Éste es el supuesto más evidente. Si el patrimonio hereditario está claramente en negativo, la renuncia puede ser la opción más sensata.
Ahora bien, si no existe una certeza absoluta sobre ese desequilibrio, antes de renunciar suele ser aconsejable estudiar la aceptación a beneficio de inventario.
Cuando existen bienes muy problemáticos
Hay herencias que, aunque incluyan bienes de cierto valor, arrastran una conflictividad o unas cargas tan relevantes que hacen desaconsejable su aceptación.
Cuando la herencia es completamente opaca
A veces el problema no es una deuda conocida, sino la falta de información. Si no se sabe con claridad qué bienes existen, qué cargas pesan sobre ellos o si hay responsabilidades pendientes, la herencia entra en una zona de incertidumbre muy peligrosa.
Cuando el conflicto familiar va acompañado de riesgo económico real
El conflicto entre herederos, por sí solo, no siempre justifica una renuncia. Muchas sucesiones son tensas y, aun así, económicamente viables.
3. Si renuncio, ¿a quién pasa mi parte?
Ésta es una de las cuestiones que más dudas genera en la práctica.
Muchas personas creen que, si renuncian, pueden decidir libremente quién recibirá su parte. Pero no funciona así.
En Derecho civil común
Si existe testamento, lo primero que hay que revisar es si el causante nombró un sustituto para el caso de que el heredero instituido no quiera o no pueda aceptar.
En Galicia
En una sucesión sometida al Derecho Civil de Galicia, la respuesta también exige revisar el título sucesorio concreto.
Sin embargo, en Galicia hay que añadir una cautela más: puede existir una ordenación sucesoria previa mediante pactos sucesorios, mejora o apartación.
4. Diferencias entre Derecho civil común y Derecho Civil de Galicia
Éste es el punto más importante para entender por qué una herencia conflictiva no debe analizarse igual en toda España.
En Derecho civil común: En el régimen general del Código Civil, la sucesión se articula a través del testamento o, en su defecto, por las reglas de la sucesión legal.
En Derecho Civil de Galicia: En Galicia, el panorama sucesorio es distinto. Existe una mayor flexibilidad en la ordenación hereditaria y la ley gallega reconoce instituciones propias que cambian la estrategia jurídica.
- Pactos sucesorios: Una de las grandes singularidades gallegas es la posibilidad de ordenar la sucesión mediante pactos sucesorios.
- Apartación: La apartación es una figura especialmente relevante en el Derecho Civil de Galicia.
- Legítima gallega: Otra diferencia decisiva es la legítima gallega, más reducida que en el Derecho común.
5. Consecuencias fiscales de aceptar o renunciar
La decisión de aceptar o renunciar a una herencia no solo tiene efectos civiles, sino también consecuencias fiscales importantes.
Si se acepta la herencia
Tanto la aceptación pura y simple como la aceptación a beneficio de inventario implican, en principio, la adquisición hereditaria a efectos del Impuesto sobre Sucesiones.
Si se renuncia pura, simple y gratuitamente
Cuando la renuncia es pura, simple y gratuita, quienes resulten finalmente beneficiarios asumirán la tributación correspondiente.
Si se renuncia a favor de persona determinada
Cuando la renuncia se formula a favor de alguien concreto, la operación puede dejar de funcionar como una simple repudiación.
6. Errores frecuentes en herencias conflictivas
Pensar que renunciar siempre es mejor que aceptar.
Creer que se puede renunciar “a favor de” quien uno quiera sin consecuencias.
Tomar decisiones sin revisar el régimen civil aplicable.
Mover bienes o firmar documentos antes de decidir.
Conclusión
Renunciar a una herencia puede ser una buena decisión, pero casi nunca debe ser una decisión impulsiva.
Cuando el pasivo supera claramente al activo, cuando los bienes son altamente problemáticos o cuando el coste jurídico y económico de entrar en la sucesión es desproporcionado, la renuncia puede resultar aconsejable.
Sin embargo, cuando el problema es la incertidumbre, muchas veces la solución más prudente pasa por aceptar a beneficio de inventario.
Y si la sucesión se rige por el Derecho Civil de Galicia, el análisis debe ser todavía más cuidadoso, porque pueden intervenir pactos sucesorios, apartaciones, mejoras y una legítima distinta a la del Derecho común.
En materia de herencias conflictivas, la mejor decisión no es la más rápida, sino la mejor estudiada.
En Armenteros Abogados analizamos cada sucesión desde una perspectiva civil, patrimonial y fiscal para ayudar a nuestros clientes a tomar la decisión más segura en cada caso.
